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No existen datos históricos suficientes para afirmar con seguridad de cuándo
datan los primeros asentamientos humanos en Somiedo. La ausencia de vestigios de presencia
humana durante el Paleolítico hace pensar que los primeros pobladores fueron pastores del
Neolítico, que se desplazaban con sus ganados para aprovechar los pastos de los valles.
Las primeras manifestaciones arqueológicas son algunos túmulos funerarios que datan de
principios de la Edad de Bronce, como el situado entre los pueblos de Coto y Valle del
Lago y algunos que se encuentran cerca de Piedrajueves. Del primer milenio a.d.J.C. restan
algunos castros, como son la Corona el castro (cerca de Pola de Somiedo), el Castiecho
(sobre Trescastro) y el de Remonguilla (en la Riera).
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La Pornacal
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De la época romana el vestigio más importante es el denominado Camino Real del
Puerto de la Mesa, que discurre por el cordal que separa los concejos de Teverga y
Somiedo; el topónimo "Piedrajueves" por donde pasa la calzada, procede de Petra
Jovis, ara o inscripción a Júpiter. A través de esta senda, los musulmanes realizaron
varias incursiones en la zona central de la tierra de los astures, pero fue durante la
Edad Media cuando este camino se consolidó como una de las vías de penetración más
importantes desde la Meseta a Asturias. Esta vía de comunicación fue utilizada hasta
casi finales del siglo XVIII.
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Otra importante vía de acceso a la Meseta fue la que, desde Belmonte, siguiendo el
valle del Pigüeña y el de Somiedo, y pasando por Aguasmestas, Pola de Somiedo y Santa
María del Puerto, enlazaba con los pueblos leoneses de Babia y Laciana. También este
camino alcanzó su máxima importancia en la Edad Media, como indica la inscripción
hallada en la Peña Inscrita de Rozada, que alude a la reconstrucción del camino en
tiempos de Fruela II, durante el siglo X.
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 La Pornacal |
La iglesia, a través de los monasterios, ejerció gran influencia sobre todo el
territorio somedano desde mediados del siglo XI. El lugar reunía las condiciones ideales
para la vida contemplativa propia de un monasterio y ofrecía, además, abundantes
recursos naturales para una economía autosuficiente. Uno de los monasterios más
importantes fue el de Santa María de Gúa, fundado por Fernando II a finales del siglo
XII, que llegó a poseer extensos territorios en la cuenca alta del río Somiedo y en la
Babia Alta, tierras que mantenían una abundante ganadería de carácter extensivo; de la
primitiva construcción no se conservan más que algunos elementos románicos de su
iglesia. Pero el monasterio que más influencia ejerció sobre estas tierras fue el de
Santa María de Lapedo, en Belmonte, que mantuvo un extenso señorío desde Pravia hasta
Somiedo con una gran riqueza ganadera.
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Durante la segunda mitad del
siglo XII, y coincidiendo con el comienzo de la crisis de los señoríos monásticos,
surgen numerosas "pueblas" en todo el territorio asturiano. Estos núcleos de
población, independientes de la jurisdicción eclesiástica, sirvieron a los monarcas
para contrastar la fuerza que habían alcanzado los señoríos monásticos, sobre todo en
el occidente de Asturias. Entre estas pueblas cabe destacar la Pola de Somiedo, fundada en
1269 por Alfonso X el Sabio en el lugar de Agüera, hoy en día perteneciente al concejo
de Belmonte de Miranda. Con posterioridad, Pola de Somiedo fue trasladada al lugar que hoy
ocupa. |
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Durante los siglos XIV y XV se produce el
ascenso de la nobleza laica, que en cierto modo vino a sustituir a la eclesiástica. Desde
finales del siglo XIV Somiedo estuvo sometido a la influencia de una poderosa familia
leonesa, la de los Quiñones, con una fuerza económica basada en la ganadería extensiva
y en el control de las rutas comerciales entre León y Asturias. A finales del siglo XV, y
tras un pleito sostenido por Diego Fernández de Quiñones ante la Real Cancillería de
Valladolid contra Somiedo y sus habitantes, la sentencia declaró al concejo perteneciente
a la Corona Real. |
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A partir del siglo XVI el
señorío del concejo recae sobre la familia Miranda, que cometió en estas tierras toda
clase de abusos y atropellos, sobre todo en lo que refiere al uso y control de los pastos.
Otros linajes importantes en Somiedo fueron los de los Flórez, los Caunedo, los Torata,
los Omaña, etc. Durante el siglo XIX, con la desamortización, van desapareciendo los
señoríos somedanos, y poco a poco las tierras van pasando a manos de los vecinos del
concejo. En el siglo XIX, durante las guerras carlistas, se producen algunas escaramuzas
en la calzada romana del Puerto de la Mesa, después de las cuales no hay ya ningún
acontecimiento bélico hasta la Guerra Civil de 1936, cuando la zona de Santa María del
Puerto fue escenario de algunos duros enfrentamientos. |
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LOS VAQUEIROS
DE ALZADA:
Es necesario hacer una referencia a los
vaqueiros de alzada, dada la influencia que este grupo social ejerció, y aún ejerce, en
Somiedo en lo que a formas de vida, folklore y otros aspectos etnográficos se refiere. |
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Los vaqueiros de alzada
pueden definirse como un grupo social con una actividad económica basada en la ganadería
vacuna de montaña, actividad que practican mediante una trashumancia periódica,
estacional y fija. Todos los años, en primavera, la familia vaqueira deja sus moradas de
invierno y, junto con sus animales y enseres, se desplaza a los poblados de verano
situados en las zonas de montaña. A veces, estos desplazamientos superaban los cien
kilómetros, ya que algunas familias se "alzaban" desde la zona costera a la
vertiente sur de la Cordillera, ya en tierras leonesas. Actualmente persisten unas
cincuenta familias que se desplazan desde los concejos de Tineo, Salas y Belmonte de
Miranda a los pueblos de verano de Somiedo (El Puerto, La Peral, La Falguera y
Llamardal). |
 La
Pornacal |
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Aunque su economía se basó siempre en la
ganadería, el vaqueiro practicaba otras actividades subsidiarias, tales como la arriería
y la agricultura. No es, por tanto, una economía exclusivamente de subsistencia, ya que
esta forma de vida obligaba a comprar algunos productos básicos en la dieta (como el
maíz), por lo que debían obtener ingresos de la venta de excedentes ganaderos. Así, los
vaqueiros (sobre todo los de Santa María del Puerto) practicaron una arriería importante
hasta bien avanzado el siglo, llegando con sus mulas de cargas hasta la tierra de
Maragatería. |
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La forma de vida del vaqueiro
gira en torno a dos ciclos ecológicos y económicos distintos: el de invierno y el de
verano. Esta trashumancia biestacional le permitía antiguamente eludir ciertas
obligaciones, como el pago de impuestos o el cumplimiento del servicio militar, lo que
provocaba continuos roces y conflictos con los "xaldos", o campesinos estables.
Además, los vaqueiros practicaban la endogamia, siendo prácticamente inexistentes los
intercambios con los campesinos. Con todo esto, acabó por producirse un fuerte
distanciamiento entre xaldos y vaqueiros. Estas circunstancias hicieron que se
desarrollase una cultura y un folklore muy personal y original transmitido de padres a
hijos, que ha llegado hasta nuestros días prácticamente inalterado. Es en el folklore
musical donde su carácter ancestral se manifiesta con más fuerza. |

Perlunes (foto: Juan
Sanchez) |
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